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9 de noviembre de 2010

CENTENARIO RESIDENCIA DE ESTUDIANTES


En la foto: José María Hinojosa, Juan Centeno, Federico García Lorca, Emilio Prados y Luis Eaton. Residencia de Estudiantes, Madrid, 1924.

Se cumplen cien años en que se inaugurara allá por 1910 la famosa y emblemática Residencia de Estudiantes,de la Institución Libre de Enseñanza,en Madrid.
Sirva esta humilde entrada como sincero homenaje de gratidud y admiración hacia aquellos preclaros hombres de la enseñanza que tanto bien hicieron por la educación y las letras españolas.Guía espiritual de aquella pléyade de artistas del 27 y de tantas preclaras y sabias mentes,hoy, orgullo de España.

LA RESIDENCIA

(Madrid, 1910)

Colina de los chopos
alma mater
de una pléyade de jóvenes artistas
que, dejaron en tu historia
lo mejor de su arte.

Colina de los chopos
vanguardista y gigante.
Y llegó Federico para alegrarte…

Ya luce Juan Ramón
Platero de azabache,
Alberti, marinero
navega por el aire.
Dali y Buñuel
con fiebre de erotismo
cortan cabezas “putre”
y un ojo al surrealismo.
Ingenio anaglifante
de Pepín y de Moreno Villa.
Y en la Barraca sueñan
Lorca y Ugarte con Lope y Calderón.

Colina de los chopos
a ti quiero cantarte.
Y a tus genios y al té…

“El té, el té, la gallina y…”
la cosmopolifacética
Generación del 27.
Brillando por los siglos. Amén¡

MCDF. Carmendy

31 de octubre de 2010

HOMENAJE A MIGUEL HERNÁNDEZ

Ayer 30 de Octubre se cumplían cien años del nacimiento del grandioso poeta Miguel Hernández Gilabert. Orihuela, 30 de Octubre 1910 - Alicante, 28 de Marzo 1942. Poeta y dramaturgo relevante en la literatura española del S. XX.

Aunque tradicionalmente se le ha enmarcado en la Generación del 36, siempre estuvo próximo a la generación anterior, considerado por Dámaso Alonso como "genial epígono de la Generación del 27".

Comprometido con sus ideales de izquierda, tomó parte en la defensa de la República y terminada la Gerra Civil, fue víctima de la represión durante la dictadura franquista, pasando por numerosas cáceles españolas. Enfermo, murió de tuberculosis en la prisión de Alicante, el 28 de Marzo de 1942, a los 31 años de edad.

Sus libros: Perito en lunas, 1933; El rayo que no cesa, 1936; Vientos del Pueblo, 1937; El labrador de más aire, 1937; Cancionero y Romancero de ausencia, 1938-1941; El hombre acecha, 1961 - facsímil de la primera edición censurada de 1939. Y otros cientos de poemas inéditos que han ido apareciendo durante estos años, muestran el compromiso social en aquella tragedia histórica que le tocó vivir.

Sirvan estas humildes palabras como sincero homenaje al poeta, especialmente por cuanto me transmite la preciosísima Nana de la cebolla y la Elegía a Ramón Sijé.

Carmendy.


(Clic en la foto para agrandar)

29 de octubre de 2010

DESPEDIDA


En los primeros días de Noviembre es costumbre cristiana ir a visitar los cementerios, llevar flores y rezar una oración por las almas de nuestros familiares y amigos difuntos.Seres queridos que nos dejaron pero que viven en nuestro corazón. Son estos días tristes, tiempo de reflexión.Tiempo para pensar en lo efímero de nuestros pasos por esta vida.Y sacar conclusiones,intentando ser un poquito mejores y más felices, aún con menos. Tiempo también para escribir nuestro epitáfio, por qué no...?
Aquí os dejo el mío dedicado a mis hijos. Carmendy

DESPEDIDA
A modo de epitafio.

Un ágape feliz que os confortara
quisiera ser mi verso en mi partida.
Y en los momentos tristes de la vida
que os amé intensamente os recordara.

José Mary, Raquel, David y Jara,
hijos de mi pasión incomprendida.
Perdonad mi torpeza, si atrevida
no he sido digna musa que os cantara.

Trinos buscan mis letras encendidas.
Vivirán en vosotros desde ahora
leedlas cuando os sangren las heridas.

A veces es la parca tan traidora...
nos rompe el corazón sin despedidas.
Éste, será mi abrazo en esa hora.

MCDF. Carmendy

ELEGÍA PARA HAITÍ



Amigos y amigas de este blog.
El pasado sábado se conmemoraba el Día de la Lucha Contra la Pobreza en el Mundo. Aunque con un poco de retraso por problemillas de salud y familiares, no quiero dejar de aportar mi humilde granito de arena en pos de la erradicación de esa maldita lacra social que por la neglicencia de nefastas políticas capitalistas,en el Siglo XXI, siguen dejando morir de hambre y de miseria a millones de seres humanos en el Mundo.Sirvan estas humildes palabras como denuncia y protesta frente a oidos y bolsillos sordos. Mi agradecimiento y admiración para tanta gente solidaria implicada en esta lucha, entre ellos los músicos y cantantes de este video. Carmendy

Desde este dolor inmenso, un deseo pido a los dioses:
que mi pluma no se rinda ante tanta adversidad…

Elegía para Haití

Tiembla la tierra, ruge, golpea, hiere a sus hijos, los destruye, los entrega a la parca sin pudor.
La madre nos rechaza, nos devuelve su moneda herida. No escucha nuestro llanto, nuestro dolor inmenso y desgarrado.
¿A quién pedir explicaciones…? ¿Quién sabría dar una respuesta a ese infierno que arde en Haití…?
El corazón estalla. El corazón es un volcán herido y se revela. Y la lengua maldice esa vaga quietud de los dioses ante la mísera desnudez del hombre; a penas un soplo de ceniza por el Cosmos.
La música, la danza, el teatro… ¿dónde esta la poesía en Haití? ¿ dónde el derecho a la vida...?
Sólo veo ojos despavoridos, manos suplicantes, piernas desgarradas, muñones en carne viva mostrando sus cicatrices al sol. Y bocas, enseñando sus dientes hambrientos al polvo de los días. Cuerpos rotos, sucios, mutilados, como guiñapos clamando al aire. Muertos pudriéndose en los escombros, esperando una mano solidaria que los guíe a su última morada.
Hambre, sed, desesperación… miseria y más miseria por los siglos.
Sé que esto no es una epístola, ni un relato, ni un cuento; ni tan siquiera sé si es literatura. No me importa, al escribir no pretendía que sólo pudiera oler a retórica. Simplemente era la necesidad de hablar conmigo misma, de manchar cuartillas, de desahogarme, en esta larga noche de insomnio, intentando sosegar mis lágrimas.
Desde la impotencia y la desesperación ante tanta desgracia humana, me pregunto: de qué sirven los preceptos, los premios, los aplausos, nuestras efímeras conquistas…?
Hoy, sólo he visto gente muriendo. Cuerpos destrozados, hogares rotos, niños sin sonrisas, madres horrorizadas frente a un horizonte de cadáveres…
La noche como un pozo de cuchillos aúlla en mi cabeza. Escupe sus fantasmas el silencio, me atrapa en su tela de araña y surgen mis demonios; y me llevan con ellos al abismo donde todo es oscuro sin remedio…
El alma se me rompe en mil pedazos; no siento las manos, ni el aire, ni la pluma, me cuesta respirar y… tengo miedo. Mis muertos, mis hermanos heridos y hambrientos de Haití, me llaman por los cauces de la sangre. Oigo en mis arterias sus gritos de terror; oigo sus quejas en la noche, sus llantos suplicantes al Mundo. Y siento rabia. Siento otra vez la impotencia golpeándome el pecho y, como una oración desesperada, una y mil veces hago mi pregunta: ¿por qué, por qué tanto dolor…? ante el silencio del Cielo y de la Tierra.
Son las cuatro de la mañana. Sigo desvelada y sin respuesta ante ese calvario del siglo XXI llamado Haití. Sigo manchando cuartillas sin orden ni concierto, sin sueño, sin sosiego…
Sigo esperando en la noche un rayo de esperanza, una luz de justicia, un canto de alegría para un pueblo….
Hasta cuándo, dioses, este lamento…?

MCDF. Carmendy. Enero2010

29 de septiembre de 2010



ESTAMPAS EN SEPIA
A ellas, siempre.

Cada verano era una fiesta la llegada de la abuela María a nuestra casa.
Recuerdo a mi madre trajinando de acá para allá, intentando que todo estuviera “punto en solfa”.
Yo, contaba las horas, los minutos, para el feliz encuentro veraniego, desde el día en que cogiéramos la última carta anunciando su viaje.
Llegado el momento, arregladas y bien temprano nos íbamos a la estación a recibirla, con la misma ceremonia que si de una reina se tratara.
Como siempre faltaba tiempo para la llegada del tren, solía entretenerme caminando por el rail de la vía con la alegrísima sensación de ser una trapecista en su número de equilibrio por la cuerda floja…entre las amonestaciones de mi pobre madre que me gritaba subiera al andén no fuera a llegar el tren mientras jugaba.
De pronto, a lo lejos, se escuchaba el silbido alegre y cantarín de la locomotora acercándose .
El corazón se aceleraba …resoplaba el cíclope expulsando humo y partículas de carbonilla por su chimenea. La gente se arremolinaba para darse los últimos abrazos de despedida… chirriaban los frenos y, cual negrísimo esperpento goyesco, al fin se detenía la máquina frente a la estación.
Asomada a la ventanilla del vagón se dibujaba la dulce figura de la abuela, como salida de un cuadro impresionista de Monet, adornando el paisaje…
-¡Abuela, abuela, aquí…¡ y corríamos entre maletas, bolsos, cajas de cartón con su asa de pita, señoras con la jaula del canario, militares con el petate, mozos de estación cargando y descargando la mercancía …
Pasados unos minutos, el jefe de estación con traje azul y gorra roja, daba salida al tren con su silbato y, lo veíamos alejarse con gran altivez cruzando las llanuras extremeñas hacia su trágica odisea de ir a morir a Badajoz como fin de trayecto.
-¡Abuela, qué me traes…? y las primas, cuándo van a venir…?
Ante mi bombardeo de preguntas salía mi madre en defensa de la abuela que no paraba de besarme y acariciar mi pelo rubio…
-Niña, déjala ya que vendrá cansada, tendrás tiempo mañana de atosigarla…
Me sentía tan importante…ahora yo también tenía una abuela, como mis amigas del colegio.
Y otra vez al atardecer, en la puerta de la casa, narraría aquellas historias que tanto me gustaban…
Sí, seguro que volvería a contarme lo de su querido hijo el soldado que se fue voluntario a hacer el servicio militar en los días de la República y jamás regreso por culpa de aquella guerra incivil del 36.
Seguro que me hablaría de aquellas durísimas historias de mineros…de cómo el alma se le desgarraba al escuchar aquellos alaridos de dolor que emitían las sirenas de los pozos anunciando otra tragedia por culpa del maldito grisú que se había llevado ya a tantos hombres.
De cómo el abuelo trabajaba siempre de noche colgado de unos arneses arreglando las tuberías y las jaulas para que bajaran los mineros a los pozos con seguridad a picar y extraer el preciado y demandado carbón del pueblo.
Me contaría aquellos mágicos cuentos andaluces, aquellas divertidas historias que hablaban de aventuras y anécdotas de la gente del Sur.
Qué bien contaba las historias y con cuánta gracia…a pesar de aquella tristeza que yo adivinaba en el fondo de sus ojos color de miel.


Después de aquella guerra, nada sería fácil para la familia; el abuelo murió de pena y ella, apunto estuvo, quedó viuda con cinco hijos que alimentar y nada más…
Fueron tiempos muy duros en aquella España.
Con la victoria de los insurrectos le llegaría el derecho a una pequeña pensión por el hijo, aún nombrado en una calle, paradójicamente impuesto por los mismos culpables de su muerte.
Se emocionaba la abuela con estas cosas… mas, a pesar de su dolor, jamás le escuché una palabra fea o mal sonante contra nadie; sólo decía que todo aquello debía servir de lección para que no volviera a repetirse jamás.
Yo entonces apenas podía entender esas palabras…en los libros de texto nos habían tergiversado la historia y, aún faltaba tiempo para que llegáramos a vivir en Democracia.
A pesar de tantas carencias de todo tipo me sentía inmensamente feliz entre el amor de mi familia.
Hoy, he vuelto a la estación de mis recuerdos…
Aquí estoy de nuevo en el andén, de la mano de mis dos amores, esperando a ese tren que va para Sevilla…
Y llega,oigo su silbido…
Subo a mi vagón de tercera, me siento junto a la ventanilla para disfrutar del paisaje.
Parto hacia ese encuentro gozoso con mis primas.Me acurruco contra el cuerpo menudo y blando de la abuela. A lo lejos, aún puedo distinguir a mi madre diciéndome adiós, erguida en el andén como una estatua griega.
Cierro los ojos, pasamos un túnel…cuál misteriosas me resultaron siempre sus negras y estrechas paredes. Pueblitos a lo lejos, pequeñas estaciones;el paisaje huele a serranía, a encinas, alcornoques, a tomillos, a jarales en flor…
Cual alegres pajarillos, vuelan mis pies hacia las orillas de la Ribera del Huéznar…
Respiro el aroma de los pinos, de las chumberas con sus higos en sazón, de la hierbabuena del patio de la abuela.Saco la cabeza por la ventanilla queriendo disfrutar más el paisaje y ¡dichosa carbonilla…¡
-Suénate bien… me dice la abuela, mientras limpia la tizne de mi curiosa nariz excursionista. Miro con sorpresa el negro gazapo en su blanquísimo pañuelo y, me río a carcajadas…
Mientras cruza lentamente el tren por el puente de hierro acercándonos a la Mina que ya en el oscuro atardecer del día, brilla dispersa y sutil como un precioso retablo de Salzillo, bajo las primeras estrellas del Sur.
Un preludio de infinita alegría fue siempre en mi niñez ese encuentro gozoso con mi tierra natal.
Mis primas, el Colegio de las Hermanitas de la Cruz, mis paseos por la plaza, mis juegos en el patio de la abuela entre jazmines y azahar…
Tesoros que guardo como un precioso regalo del Cielo que me vio nacer, hace ya mucho tiempo pero, aún intactos en mi corazón y en mi memoria.

MCDF. Carmendy

22 de septiembre de 2010