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20 de marzo de 2010

EROS



EROS


Quiero
en el aljibe oscuro de tu cintura
perderme
morder
esa fruta canalla de tu jardín en flor
quemarme en lo profano de tu boca
levitar por tu cuerpo de seda
amor.
Quiero
en las húmedas tinieblas de mi locura
cabalgar por tu vientre de nardos.

MCDF. Carmendy

Jarcha Marinera




Amigo, dame la mano
y gocemos del verano.

Descalzos por la bahía
llévame a Santa María
donde el agua no está fría.

El Sol la besa temprano.

Azules bordan las olas
en mi pecho de amapolas.
Collares y caracolas

pregona el niño gitano.

¡Ay, qué pena de mi amor¡
marinero en estribor
es tu barco mi dolor.

Preludio de lo lejano.

Amigo, dame la mano
y gocemos del verano.
El Sol la besa temprano
pregona el niño gitano
Preludio de lo lejano.

M C D F.Carmendy

Razón de amor

Razón de amor

Si hubiere yo tenido una razón
para romper los muros de lo arcano
en generoso esfuerzo sobre humano
hubiéreme en salvar de esta prisión.

Si hubiere yo, desnudo corazón.
Herido en mil batallas que profano.
Mas renaces cual fénix por mi mano
de Afrodita tejiendo la ilusión.

Hubiere yo bebido, dulce amor
gozosa tu cicuta y medicina
no fuera de mi sexo tanta ruina

ni fuéreme el vivir tanto dolor.
Si hubiere resistido en lo llorado llorado…
“Polvo seré mas polvo enamorado." enamorado.”


M C D F. Carmendy

19 de marzo de 2010

La lirica antigua


1.- La lírica española es la más antigua de la Europa románica, desde que Samuel Stern descubriera las jarchas (1948) en moaxajas hebreas. Las moaxajas son poemas escritos en árabe y, excepcionalmente, en hebreo.

Definición de una jarcha por el egipcio
Ibn Sanâ al-Mulk (ss.XII-XIII)

Comienzan por una introducción con versos de rima común llamada cabeza, a la que siguen varias estrofas -gusn-, rematadas por un qufl -'cierre'- que repite la rima común. El último de ellos puede escribirse en dialecto mozárabe -romance-, en árabe dialectal o, más modernamente, en árabe clásico. Se llama jarcha -'salida'- o markaz, y es el estribo, eje y final de las moaxajas, ya que impone las rimas a cada qufl. Si la jarcha es romance, se escribe en aljamiado -lengua románica en caracteres árabes-.


Definición de moaxaja en la
Dajira de Ibn Bassam Creemos que el inventor de la moaxaja fue Muqaddam ibn Muafá (m.912), poeta ciego de Cabra.

Conservamos jarchas desde el siglo XI -acaso 1042-. En ocasiones, una misma jarcha aparece en diferentes moaxajas.
Su interés para la lírica hispánica estriba en que algunas pudieron cantarse en época anterior a la invasión árabe, aunque otras las firman poetas andalusíes muy modernos, que imitan aquellas canciones, probablemente tradicionales. Por mezclar arabismos en versos romances, resultan difíciles de descifrar. Aún hoy no existe unanimidad al fijar los textos y se discute si jarchas aparentemente romances no estén redactadas en árabe vulgar.


Las jarchas son composiciones de dos a cuatro versos, generalmente en boca de mujeres que llaman a sus amantes, o confían su pena amorosa a la madre o hermanas. Otras veces, son elogios al mecenas del poeta.
Su parecido con las canciones de mujer románicas disminuye por el desenfado con que las jarchas incluyen alusiones lascivas.
Nada indica que unas sean modelo de otras, pero las fechas de los testimonios escritos señalan a las jarchas como principio de la lírica románica, en espera de nuevos datos.
Las jarchas dentro de sus moaxajas recuerdan, con diferencias, la estructura del estribillo dentro del zéjel o del villancico que lo contiene. Es una forma característica, pero no exclusiva de la literatura hispánica.
Jarcha hebrea por Yehuda Haleví



2.- Recordemos que, también a finales del siglo XII, se copiaba en Ripoll un Cancionero de poesía latina que situaba la lírica hispánica entre las composiciones goliárdicas europeas del monasterio de Beuern.

Desde 1133, aproximadamente, se documenta la presencia de trovadores provenzales en España, cuya influencia en nuestra lírica está probada.

2.a.- A finales de este siglo, encontraremos los primeros testimonios de poesía galaico-portuguesa.
Cancionero de Ajuda Se conservan en el Cancionero de Ajuda, de finales del siglo XIII, y en los cancioneros Colocci-Brancuti o de la Biblioteca Nacional de Lisboa y de la Biblioteca Vaticana, ambos copiados en Italia, a comienzos del siglo XVI.

El prólogo del Cancionero Colocci-Brancuti establece cuatro tipos de cantiga: de amigo, de amor, de escarnio y de maldecir.

Las de amigo presentan rasgos comunes con las jarchas: son canciones de mujer que añora a su amante. A menudo, muestran el paralelismo en su composición: mínima variación léxica entre versos o grupos de versos.
Las cantigas de amigo apuntan a una lírica tradicional, no siempre fácil de rastrear por el barniz literario de estas composiciones. Destacan las de romerías o mayos y las que tratan del mar.

Cancionero de Ajuda


Se asemejan al segundo grupo: cantigas de amor, de temática similar, pero de mayor elaboración, por lo que disminuyen los estribillos y paralelismos. Su contacto con la lírica provenzal está demostrado, aunque sea difícil concretar rasgos.

Más próximas entre sí son las cantigas de escarnio y maldecir. Contienen alusiones directas a personas, con nombres propios y hechos concretos, que permiten fecharlas, en ocasiones. A este grupo pertenece la primera composición conservada: Ora faz ost' o senhor de Navarra (h.1200) de Johan Soarez de Pavha.

Géneros menores de las cantigas serán el pranto, la pastorella, la tençâo, el descordo, la cantiga de seguir o la cantiga de vilâo.

Códice toledano de las
Cantigas de Nuestra Señora 2.b.- Entre sus autores marca una etapa el rey castellano Alfonso X el Sabio (1221-1284), con sus cantigas de amor, de escarnio y de maldecir.

Sobre estas destacan las Cantigas de Santa María, colección de 427 poemas sobre milagros -356- o loores -las restantes- a la Virgen, transmitidos por cuatro códices: dos escurialenses, uno toledano y otro florentino.
Códice escurialense de las
Cantigas de Nuestra Señora


Se acepta que el propio rey debe ser autor de gran parte de ellas. Su estructura coincide con estrofas castellanas como el zéjel o la glosa de estribillos, pero es extraordinariamente variada. La música que conservamos enriquece su estudio.

Códice escurialense de las
Cantigas de Nuestra Señora Alfonso X apreció especialmente sus cantigas y utilizó las fuentes más variadas en ellas: latinas -Vincent de Beauvais-, vernáculas -Gonzalo de Berceo, Gautier de Coinci- o populares -leyendas locales-. Las miniaturas con que adornó sus códices son una fuente de conocimientos sobre musicología y tradiciones medievales.
Códice florentino de las
Cantigas de Nuestra Señora


Las Cantigas de Santa María no deben hacernos olvidar sus obras de escarnio y maldecir, como la dirigida al trovador Pero de Ponte, o su brillante cantiga Non me posso pagar tanto, de carácter lírico.


2.c.- De la segunda mitad del siglo XIII son la mayor parte de los poetas galaico-portugueses: Martín Codax, cuyas composiciones paralelísticas recuerdan a Vigo y al mar; Ayras Nunez, cortesano de Sancho IV; Nuno Fernandes, famoso por una cantiga de amigo emparentada con el alba provenzal. De Xohan Zorro conservamos once cantigas, barcarolas algunas de ellas, elaboradas con la técnica de leixa-pren.
Miniatura del Cancionero de Ajuda

Cantiga del rey don Denís de Portugal Mejor transmitidos fueron los 138 poemas del rey lisboeta Don Denís (1261-1325), autor de cantigas de amigo y pastorelas de gran belleza. Bastardo suyo fue Pedro de Portugal (1289-1354), conde de Barcelos. Su muerte marca el ocaso de la lírica galaico-portuguesa.

Inicialmente, se consideró el paralelismo un recurso casi exclusivo de esta poesía; pero esta técnica, tan frecuente en ella como el estribillo o refram, la encontraremos igualmente en poemas castellanos.


3.- La lírica castellana vive en un estado latente, al menos, hasta mediados del siglo XIV.

Existen referencias a cantares y, excepcionalmente, algún testimonio, como el del Chronicon Mundi (1236) de Lucas de Tuy:


En Calatañazor
perdió Almanzor
el atamor.
Castillo de Calatañazor (Soria)

Cantiga zejelesca de
Alfonso Álvarez de Villasandino o el de la Crónica de la población de Ávila (posterior a 1256): Cantan de Roldán/ cantan de Olivero/ e non de Zorraquín Sancho/ que fue buen caballero...

Estos documentos son suficientes para exhumar una antigua lírica castellana que rara vez aflora en textos escritos.

Acerca de un crimen pasional cometido en 1448, conservamos el Cantar de los Comendadores, en diferentes versiones, de fecha muy posterior a su composición. Al menos una de ellas presenta estructura zejelesca: un estribillo y unas estrofas rematadas en un verso de vuelta, que presenta de nuevo el estribillo y que rima con él.

En 1632 se transmiten en la Historia de la Conquista de las siete islas de la Gran Canaria de Juan de Abreu, las Endechas a la muerte de Guillén Peraza, ocurrida poco antes de 1450.

El famoso cosaute del almirante Diego Hurtado de Mendoza (1365-1404), padre del Marqués de Santillana: [A] aquel árbol que vuelve la foja/ algo se le antoja, transmitido en un Cancionero del Palacio Real, probaba que la canción paralelística no era exclusiva de la lírica galaico-portuguesa.
Cancionero
donde se encuentra el cosaute
de Diego Hurtado de Mendoza


A partir del siglo XV es más frecuente registrar estribillos o villancicos castellanos, aunque sea difícil anotar su fecha o procedencia. La palabra villancico puede designar tanto al estribillo como a la composición completa en que se incluye.

El Cancionero de Herberay des Essarts (h.1463), el Cancionero musical de Palacio (fines del XV-principios del XVI) y otros cancioneros y romanceros de los siglos siguientes, como el Cancionero de Uppsala (1556), recogerán una avalancha de canciones tradicionales. Desde ahora, Juan del Encina, Gil Vicente y un sinfín de poetas -y músicos, como Luis Milán o Francisco Salinas- glosan y recogen sus villancicos favoritos, como los poetas hispanoárabes glosaron sus jarchas en moaxajas.

Cancionero de Uppsala (1556) El amor y la naturaleza, con sus muchas variaciones, son los temas más frecuentes de estas canciones castellanas.
Aparecen como cantares de dos a cuatro versos, que oscilan entre cuatro y diez sílabas, con predominio de hexasílabos, heptasílabos y octosílabos.


4.- Una revelación en el género ha sido la recopilación de cantares sefardíes, transmitidos oralmente por los judíos que abandonaron España en 1492. Aunque ellos cultivaban una lírica propia, imitan a menudo las estructuras paralelísticas de la cristiana o elementos de la árabe. Añaden a nuestra tradición eslabones que se creían perdidos.


A finales del siglo XVI proliferan las seguidilas, de rima 7- 5a 7- 5a. En el siglo siguiente, la canción o villancico perdura bajo los nombres de letra o letrilla.


5.- El principal problema de esta lírica popular o tradicional consiste en averiguar hasta qué punto lo conservado refleja lo que realmente cantó el pueblo y hasta dónde intervienieron los poetas cultos al transmitirlo. No ignoramos el encanto de la elaboración popular de estos villancicos, transmitidos desde sus orígenes -quizá no siempre medievales- hasta nuestros días. Aunque fuera un espejismo, valdría la pena.




D.Miguel Pérez Rosado.
Doctor en Filología

15 de marzo de 2010

LAS JARCHAS


Emilio García Gómez

Jarcha es una palabra árabe que significa salida o finida. Las jarchas son unas pequeñas cancioncillas romances -los más antiguos vestigios de la lírica popular europea- análogas a nuestros antiguos "villancicos" (en su sentido antiguo) o a nuestras actuales coplas y cantares. Estas cancioncillas están situadas al final de unos poemas árabes o hebreos (imitación estos últimos de los árabes) llamados moaxajas; género inventado en la Andalucía musulmana entre las postrimerías del siglo IX y los comienzos del X. Parece ser que las moaxajas se construían tomando por base esas cancioncillas romances o sea estribando en ellas, por lo cual no es extraño que la jarcha se llame también a veces markaz, que significa "punto de apoyo" o "estribo".
Sobre escasos y muy oscuros precedentes -porque ¿qué cosa humana habrá que no los tenga?- el descubrimiento de las Jarchas, que ha sido uno de los más sensacionales del nuestro siglo en el campo de la Filología, empezó el año 1948, con el artículo de un joven hebreo nacionalizado inglés, S.M. Stern, titulado Les vers finaux en espagnol dans les muwassahs hispanohebraïques quien me lo envió para Al-Andalus y que yo publiqué enseguida (vol.XIII, 1948, pp.299-346). Stern estudió en él 20 jarchas en moajaxas hebreas. El que se tratase de poemas hebreos produjo un despiste inicial, pero se corrigió pronto. El mismo Stern publicó después una jarcha en moaxaja árabe (Al-Andalus, XIV, 1949, pp. 214-218). Pero la serie árabe la publiqué yo en la misma revista (XVII, 1952, pp. 57-127) con el título Venticuatro jaryas romances en muwassahas árabes (ms, G.S. Colin).

Estas son las series originales y los tizones que habrían de encender una gran hoguera de investigaciones y de polémicas en muchos terrenos. Posteriormente, varios pudimos utilizar un nuevo ms. (el Yais at-tawsih de Ben al-Jatib), también del siglo XIV como el de Colin (que es la Uddat al ýalis de Ben Busrà ), y se ha originado una oceánica bibliografía, en la que, como es natural, hay de todo: bueno, mediocre, malo y pésimo. Puede decirse que, pese a haberse rebañado todo lo rebañable y aún lo que no lo era, el número de jarchas que merecen tal nombre no pasa de setenta.

La fiebre no ha remitido mi lleva trazas de remitir, ya que incluso últimamente se ha contagiado al mundo árabe. En 1965 publiqué un libro de conjunto, con características especiales, titulado Las jarchas romances de la serie árabe en su marco(Madrid, Sociedad de Estudios y Publicaciones) que, luego de agotado, reimprimí en Barcelona (Seix-Barral, 1975), con nuevo prólogo.

(........)

Introducción

Los árabes que entraron en España trajeron consigo por lo menos algún eco de la poesía árabe de Oriente, una de las grandes moles literarias de la Edad Media (la poesía en sí misma vino más tarde).

Esa poesía -dejándose de menudas particularidades y prescindiendo de la métrica propiamente dicha, cualitativa y complicada, cuya legislación es algo tardía --tiene tres características que desde ahora mismo nos conviene señalar: 1ª. es monorrima, por muy extensa que sea la casida (su poema específico), con la rima en el 2ª hemistiquio >

de unos versos largos (media: de 24 a 28 sílabas por verso); 2ª. es uniforme, es decir, no dividida en estrofas, y 3ª. tiene una enorme carga racial árabe, ya que nació y floreció antes del Islam.
No tiene, pues, mucho de extraño que el ambiente bilingüe y multirracial de la España musulmana, donde había multitud de "musulmanes nuevos" (muladíes), protegidos hasta cierto punto por la política omeya de equilibrio, naciera un nuevo tipo de poesía. Tal género andaluz, inventado --según la tradición-- por un tal Muqadamm ben Mu'safà de Cabra, recibió el nombre de moajaxa (literalmente: "embellecida", "adornada por un doble collar de perlas variadas, o por un cinturón de pedrerías y lentejuelas"). La moajaxa se distinguía de la casida (en relación a los tres extremos señalados antes): 1º. en tener variedad de rimas; 2º. en ser estrófica, y no excesivamente larga (inicialmente de 5 a 7 estrofas), y 3º. en tener a su fin una coplilla romance (la jarcha). Este punto es el que más nos interesa. Ben Bassam de Santarén, un gran antólogo del siglo XII, nos dice en su Dajira (Cairo, I-2. p. 1): "[Al-Qabrï] tomaba palabras coloquiales y romances a las que llamaba markaz [estribo], y construía sobre ellas la moaxaja".

Volveremos a esta afirmación, pero creo que ha llegado el momento de poner ante los ojos del lector un ejemplar de este tipo de poema. Tiene más ventajas que inconvenientes, aunque éstos abunden, que tal ejemplo sea español, teniendo en cuenta que la moaxaja ( y su secuela, el zéjel, que para el caso, sin meternos en honduras, se fundó con ella) ha tenido enorme descendencia en nuestra literatura. Veamos parcialmente los Gozos de Santa María al comiendo del Libro de buen amor, señalando al margen los tecnicismos.

Preludio !O María, luz del día!
Tú me guía todavía

1a. estrofa

Mudanzas
{Dame gracia e bendición,
{de Jhesú consolación,
{que pueda con devoción

Vuelta =cantar de tu älegría.

2a. estrofa

Mudanzas
{El primer gozo que s´lea
{En cibdad de Galilea
{Nazaret creo que sea,

Vuelta =oviste mensajería

......................................................

12a. y última estrofa

Mudanzas
{Reinas con tu fijo quisto,
{Nuestro Señor Jhesucristo:
{por ti sea de nos visto

Jarcha =en la gloria sin fallía

Prescindamos de que el preludio tenga en este caso rimas internas. Demos de lado que las estrofas sean doce. Pasemos por alto que la vuelta no reproduzca exactamente el preludio, sino que le recorte un verso. Olvidemos que la jarcha no lo sea. Todo esto, más o menos, acabó por suceder también en árabe (lo último en el zéjel). Con todo, ahí podemos tener un cierto ejemplo de lo que es una moaxaja árabe.

En primer lugar hay estrofas, todas perfectamente iguales. Cada una de ellas, dentro de la identidad de estructura, empieza por tres versos rimados, pero con rima diferente en cada estrofa (son las mudanzas, y termina con un verso (habrían podido ser dos) que rima con el situado en el mismo lugar de todas las estrofas (la vuelta. En cada estrofa hay, pues, rimas diferentes o mudanzas y rimas comunes o vueltas.

Un grupo de rimas comunes puede ir al frente de la composición como preludio, pero su existencia, tanto en árabe como en español, es potestativa

El grupo de rimas de la última estrofa es el markaz o jarcha. Aquí, sin embargo, está el quid de la diferencia entre la moxaja árabe primitiva (subrayado) y la moaxaja árabe posterior y luego el zéjel español. Porque en la moaxaja árabe primitiva la jarcha era la coplilla romance, y sobre ella -basándose en ella- se hacía toda la composición. El poema era, pues, una luciérnaga: tenía la luz en la cola.

Tenemos que dejar fuera de nuestra atención cómo esta estructura simplicísima que acabamos de ver puede --sin perder en el fondo la filiación estructural-- complicarse enormemente (véase mi libro Métrica de la moaxaja y Métrica española, que citaré --para mayor comodidad, aunque haya tirada aparte-- por Al-Andalus, XXXIX [1974], fasc 1 y 2). Y anotemos sólo: 1º. que en la moaxaja todo lo que no es jarcha está en árabe clásico, y 2º. que, en el fondo, la distribución y plan del poema son, más reducidos, los mismos de la casida, con la añadidura de que al final tiene que haber un pasaje introductorio (tamhid) de la jarcha, pues ésta ha de estar en estilo directo y puesta en labios ajenos (por lo general, en lo antiguo, femeninos).

Textos de las jarchas

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14 de marzo de 2010

A D. Miguel delibes. In memorian

Hoy nos dejaba un gran escritor y mejor humanista, D. Miguel Delibes.
Sirvan estas sencillas palabras como humilde homenaje de admiración y gratitud por su gran obra. Descanse en paz. carmendy

De "Cartas de amor de un sexagenario voluptuoso".

25 de abril de 1979

Muy señora mía:
Por puro azar tropecé ayer con su mensaje en La Correspondencia Sentimental cuando aguardaba turno en la antesala del doctor.. Yo solamente hojeaba la revista por encima pero, al transitar por la página que inserta su minuta, algo tiró de mí, se diría que aquellas líneas estaban imantadas, cobraron de repente relieve y movimiento, de modo que no pude sustraerme a su llamada. La leí. Leí su minuta varias veces como si aquellas sencillas palabras rescataran una segunda, profunda, arcana intención. Y ahora, de regreso a casa, sin prisas, antes de encender el televisor, me he decidido a escribirle estas letras...

Miguel Delibes

13 de marzo de 2010

ACRÓSTICO A FEDERICO


FÉNIX dormido sobre tu veleta
Espejo de mis días, luz sonora
Dardo de espuma, agua soñadora
Efímero coral, blanca violeta.
Rojo pensil fugaz de anacoreta
Iré a buscarte azul y seductora
Canto será tu risa por la aurora
Oasis y romance de poeta.
Granada fue la musa en tus amores
Agosto y su puñal, tu madrugada
Ríos de sangre como surtidores.
Corazón derramado por las flores
Isla de azúcar, copla deseada
Amor mío, tu voz de ruiseñores.

MCDF. Carmendy

Primavera con Federico

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PRIMAVERA TU NOMBRE



Primavera tu nombre por la rama
del cerezo en abril, campo florido
en Jerte derramado, fruto herido
tu corazón, en roja y viva llama.

Cerezas por tu boca, se derrama
anuncio de cosecha en lo mordido;
en canastas tu alma y lo prohibido,
lujurias para el surco que te ama.


Por el aire galopa en flor de vida
tu palabra de tiempo y de jardines
en música de agua convertida.

Por tus versos de almendros y jazmines
una luna de otoño, mal herida
muerde su primavera de violines.

MCDF. Carmendy




Bienvenida Primavera

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DOÑA PRIMAVERA


Doña Primavera
por fin ha llegado.
Llegó en su carroza
con mil mariposas
de color dorado.

Viene tan hermosa
la espléndida dama
que hasta Don Invierno
que siempre es tan serio
la llamó ¡gitana!

Como de costumbre
trae gran equipaje.
¡Ay! Pero es tan coqueta
la olorosa reina
de nuestro paisaje...

Trae un baúl repleto
de polvo de estrellas,
un cofre con lágrimas
de luna creciente,
y un saco pequeño
donde siempre guarda
algunos cabellos
del sol del oriente.

Trae frascos antiguos
con muchos perfumes,
y joyas y perlas
de los siete mares,
flautas, ocarinas,
once mil violines
y un piano de cola
que mima los valses.

Trae chales, mantillas
vestidos de seda,
zapatos de raso
y bolsos de plata.
Diademas de oro,
guantes, abanicos,
románticos lazos
y elegantes capas.

Y muchos sombreros,
grandes y pequeños
blancos, amarillos,
rojos y morados,
azules y rosas;
verdes y más verdes,
caprichosos verdes
recién estrenados.

Trae cajas de música
y libros muy viejos…
Y cuentos, poesías
y cartas de amor
de dos corazones
que unió para siempre
la dama romántica
de las estaciones.

Trae mucha fantasía
y muchísimas flores.

Doña Primavera
por fin ha llegado.
Y con su varita
mil veces mil mágica
todo lo ha tocado.

Amores y campo,
todo a florecido.
Doña Primavera
una rosa roja
a Dios le ha ofrecido.


MCDF. Carmendy