">
PRIMAVERA TU NOMBRE
Primavera tu nombre por la rama
del cerezo en abril, campo florido
en Jerte derramado, fruto herido
tu corazón, en roja y viva llama.
Cerezas por tu boca, se derrama
anuncio de cosecha en lo mordido;
en canastas tu alma y lo prohibido,
lujurias para el surco que te ama.
Por el aire galopa en flor de vida
tu palabra de tiempo y de jardines
en música de agua convertida.
Por tus versos de almendros y jazmines
una luna de otoño, mal herida
muerde su primavera de violines.
MCDF. Carmendy
13 de marzo de 2010
Bienvenida Primavera
http://">
DOÑA PRIMAVERA
Doña Primavera
por fin ha llegado.
Llegó en su carroza
con mil mariposas
de color dorado.
Viene tan hermosa
la espléndida dama
que hasta Don Invierno
que siempre es tan serio
la llamó ¡gitana!
Como de costumbre
trae gran equipaje.
¡Ay! Pero es tan coqueta
la olorosa reina
de nuestro paisaje...
Trae un baúl repleto
de polvo de estrellas,
un cofre con lágrimas
de luna creciente,
y un saco pequeño
donde siempre guarda
algunos cabellos
del sol del oriente.
Trae frascos antiguos
con muchos perfumes,
y joyas y perlas
de los siete mares,
flautas, ocarinas,
once mil violines
y un piano de cola
que mima los valses.
Trae chales, mantillas
vestidos de seda,
zapatos de raso
y bolsos de plata.
Diademas de oro,
guantes, abanicos,
románticos lazos
y elegantes capas.
Y muchos sombreros,
grandes y pequeños
blancos, amarillos,
rojos y morados,
azules y rosas;
verdes y más verdes,
caprichosos verdes
recién estrenados.
Trae cajas de música
y libros muy viejos…
Y cuentos, poesías
y cartas de amor
de dos corazones
que unió para siempre
la dama romántica
de las estaciones.
Trae mucha fantasía
y muchísimas flores.
Doña Primavera
por fin ha llegado.
Y con su varita
mil veces mil mágica
todo lo ha tocado.
Amores y campo,
todo a florecido.
Doña Primavera
una rosa roja
a Dios le ha ofrecido.
MCDF. Carmendy
DOÑA PRIMAVERA
Doña Primavera
por fin ha llegado.
Llegó en su carroza
con mil mariposas
de color dorado.
Viene tan hermosa
la espléndida dama
que hasta Don Invierno
que siempre es tan serio
la llamó ¡gitana!
Como de costumbre
trae gran equipaje.
¡Ay! Pero es tan coqueta
la olorosa reina
de nuestro paisaje...
Trae un baúl repleto
de polvo de estrellas,
un cofre con lágrimas
de luna creciente,
y un saco pequeño
donde siempre guarda
algunos cabellos
del sol del oriente.
Trae frascos antiguos
con muchos perfumes,
y joyas y perlas
de los siete mares,
flautas, ocarinas,
once mil violines
y un piano de cola
que mima los valses.
Trae chales, mantillas
vestidos de seda,
zapatos de raso
y bolsos de plata.
Diademas de oro,
guantes, abanicos,
románticos lazos
y elegantes capas.
Y muchos sombreros,
grandes y pequeños
blancos, amarillos,
rojos y morados,
azules y rosas;
verdes y más verdes,
caprichosos verdes
recién estrenados.
Trae cajas de música
y libros muy viejos…
Y cuentos, poesías
y cartas de amor
de dos corazones
que unió para siempre
la dama romántica
de las estaciones.
Trae mucha fantasía
y muchísimas flores.
Doña Primavera
por fin ha llegado.
Y con su varita
mil veces mil mágica
todo lo ha tocado.
Amores y campo,
todo a florecido.
Doña Primavera
una rosa roja
a Dios le ha ofrecido.
MCDF. Carmendy
12 de marzo de 2010
Primavera

Démosle de nuevo la bienvenida a nuestra hermosa musa la Primavera.
La obra más citada como posible fuente para esta escena son los Fastos de Ovidio, un calendario poético que describía las festividades romanas. La fiesta de Flora se llama Floralia. En el mes de mayo relata cómo Flora fue una vez la ninfa Cloris, que exhalaba flores al respirar. Suscitó una pasión ardiente en Céfiro, dios del viento, quien la siguió y la tomó como esposa por la fuerza. Arrepintiéndose de su violencia, el dios la transforma en Flora, y como regalo le da un hermoso jardín en el cual reine eternamente la Primavera.
Botticelli estaría así representado en el mismo cuadro dos momentos separados de la narrativa de Ovidio: la persecución erótica de Cloris por parte de Céfiro y su posterior transformación en Flora. Por esta razón las ropas de las dos mujeres, que además parecen ignorarse, soplan en direcciones diferentes. Flora está parada junto a Venus, derramando rosas, las flores de la diosa del amor.
Otra fuente ovidiana para la obra serían Las metamorfosis. En su poema didáctico-filosófico, De Rerum Natura el escritor clásico Lucrecio celebró a ambas diosas en una misma escena de primavera. Dado que el fragmento contiene referencia a otras figuras que aparecen en el grupo de Botticelli, es probablemente una de las fuentes principales para la pintura:
"Vienen la primavera y Venus,/ Y el chico de Venus, el heraldo alado, aparece primero,/ Y dura sobre las huellas de Céfiro la Madre Flora,/ Arpejando los caminos antes de ellos, llena todo/ De colores y olores excelentes."
Otras fuentes literarias señaladas por los autores para esta obra son: las Odas de Horacio que como el resto de la literatura clásica, llegaba a través de autores contemporáneos como Leon Battista Alberti y Poliziano. De hecho, no parece probable que Botticelli leyera directamente estas obras en latín, sino que conociera su contenido por las conferencias de Poliziano. Precisamente en el año 1481 Poliziano pronunció discursos en público sobre el calendario de Ovidio. . De gran importancia son las Stanze de Poliziano, en cuyos versos se hace referencia al amor entre Juliano de Médicis y Simonetta Cattaneo, esposa de Marco Vespucci, a los que algunos autores han identificado como Mercurio y la Gracia de la izquierda, respectivamente.
10 de marzo de 2010
Tacones

Tacones
Siempre habrá un altar
en mi memoria
para aquellos zapatos
azules de mi madre.
Sus alados tacones
repiquetean alegres
los recuerdos
felices de mi infancia.
Yo, jugando a ser mujer.
M C D F. Carmendy
Nocturno

Nocturno
Andar descalza
Alzarme de puntillas
Tocar el cielo
Acariciar la luna
Cerrar los ojos
Volar a mis raíces
Desandar los pasos
Y… volver a ser niña.
M C D F. Carmendy
8 de marzo de 2010
MUJERES SIN SOMBRERO

Hoy 8 de Marzo, Día de la Mujer, sirva este interesante relato como homenaje de admiración y recuerdo para aquellas grandes transgresoras que nos precedieron en la lucha por la dignidad y la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.
Mi agradecimiento al autor. Carmendy
MUJERES SIN SOMBRERO
JUAN BONILLA/
LOS testimonios que nos han llegado no dejan resquicio a la duda: quitaba el hipo. Se llamaba Margarita Manso, a finales de los años veinte se casó con el pintor Ponce de León, que dejó un espléndido retrato de ella, pero antes de eso, protagonizó uno de los más célebres episodios eróticos de la generación del 27 -con Dalí y Lorca de partenaires- y fue, junto con Maruja Mallo y con Concha Méndez, una de las mujeres principales de esa generación, si bien no necesitó ni de la poesía ni del arte para ser alguien. Le bastó con ser modelo y musa.
A mediados de los años veinte coincidió con la pintora Maruja Mallo en la Escuela de Bellas Artes, donde se aburrían lo suficiente como para tramar una tras otra todo tipo de performances para atraer la atención. Su atrevimiento era tal que cierto día del año 27, yendo con Mallo, con Dalí y con Lorca, se le ocurrió preguntarse qué pasaría si decidiera quitarse el sombrero como señal de emancipación, con ganas de violentar a los transeúntes. Estaban en la Puerta del Sol y los transeúntes no se lo perdonaron: empezaron a apedrearles, y ahí tenemos a los dos pintores, al poeta y a la musa corriendo hasta que consiguen meterse en el metro para ponerse a salvo. Que una muchacha fuera sin sombrero por la capital era entonces una provocación inadmisible, y era eso lo que gustaba a Margarita Manso.
Las huellas de la liberación de algunas mujeres jóvenes quedan en algunas obras importantes de la época. Por ejemplo en la novela de José Díaz Fernández, la 'Venus mecánica', donde aparecen Maruja Mallo y Concha Méndez, con los nombres disfrazados, formando parte del Lyceum, una organización de la que formaban parte Victoria Kent y Zenobia Campubrí, que invitaba a artistas y poetas a conferenciar ante sus socias. Concha Méndez aparece ahí como la mujer atlética, que se define como poeta y nadadora. En una novela de Antonio de Obregón, una preciosa muchacha vestida de marinero le dice a los tipos que tratan de atraer su atención y adularla: «Sólo me enamoran los golpes de estado».
Margarita Manso interesaba especialmente a Lorca. De hecho le dedicó su poema 'Muerto de amor'. Al parecer, Lorca, enamorado de Dalí, quiso acostarse con éste sin que el catalán terminara de estar convencido. Es famoso que Dalí confesó que Lorca había tratado de sodomizarle en dos ocasiones, pero él se negó porque no era pederasta y además aquello le dolía. Lorca escribió en el año 26 su oda a Salvador Dalí, que terminó por quebrar las defensas del por entonces efébico pintor, así que se decidió a tener un encuentro erótico con Lorca en agradecimiento a sus versos, siempre y cuando estuviera también presente una intermediaria, una mujer que reemplazara en el sacrificio a Dalí a la vez que obligara a sacrificarse al propio Lorca, que nunca había estado con una mujer. La elegida para el experimento fue Margarita Manso, que aceptó encantada y dejó auténticamente tocados a los dos hombres. Si en el trío hubo alguien que no le dio mayor importancia a lo ocurrido, fue la propia Margarita Manso, que lo tomó como una mera anécdota. A ese caudal de anécdotas se agrega la heroicidad de haber sido una de las pocas mujeres que pudo burlar la vigilancia de los monjes del monasterio de Silos: le bastó ponerse una gorra para acortar su pelo, e improvisar unos pantalones con las chaquetas de Dalí y Lorca para entrar. Maruja Mallo dijo acerca de aquella expedición: «Fuimos las primeras en impulsar el travestismo a la inversa».
Maruja Mallo tuvo una historia de amor incendiario con Rafael Alberti. De esas historias guadianas. Alberti no llevó bien que poco a poco la pintora fuera ganando el interés de los intelectuales de la época y empezara a hacerse un nombre . Y por otra parte había perdido su fe religiosa y tampoco estaba satisfecho con su propia obra creativa. Conoció a otra mujer, Victoria Amado, que lo depositó en los mismos infiernos, y sólo supo recuperarse gracias a que Cossio le prestó su casa de Tudanca para que reflexionara acerca de lo que quería que fuera su vida, y para dar unos pasos adelante en su obra. De aquella época de crisis y de aquel desamor destructivo brotó el que considero que es su más importante libro: 'Sobre los Ángeles', un libro rotundo, encrespado, decisivo, hondo y arriesgado, en el que suena una voz pura que hasta entonces había sido amordazada por esa capacidad increíble que tenía Alberti para ejercer la ventriloquia poética y hacer lo mismo una perfecta soledad gongorina que una ristra de coplillas populares.
En su biografía de Maruja Mallo, J.V. Ferris escribe: «No cabe duda de que en los detalles transgresores de mujeres como Margarita Manso, Mallo y Méndez había, al menos, un doble juego: el primero era, sin duda, la destrucción de los límites entre los géneros, pero, más allá, se puede advertir una voluntad de romper con las distinciones entre mujeres de diferentes clases sociales. No se trataba sólo de invadir el espacio tradicionalmente adjudicado a los hombres, sino de aparecer en él con los signos externos tan contradictorios en la cuadrícula social como no llevar sombrero, lucir un pelo muy corto o vestir con prendas que se prestaran a cierta ambigüedad sexual». Y Susan Kirkpatrick anota: «Las amigas dieron juntas un paso fundamental para la construcción de su identidad como artistas de vanguardia: la conquista del espacio público urbano como ámbito de exploración y experiencia».
En aquel Madrid sacudido por las imágenes del cine nuevo, por el jazz, por la inmersión de los jóvenes intelectuales en las ideas más radicales y vanguardistas, Maruja Mallo fue una esponja que produjo algunos de los grandes cuadros de nuestra vanguardia, el más famoso de los cuales es sin duda 'La Verbena'.
Cuando Alberti escribió sus memorias supo no acordarse de Maruja Mallo, sobre la que había escrito un poema encendido titulado 'La primera ascensión de Maruja Mallo al subsuelo'. Al parecer pensó que sería bueno no explicitar de dónde procedían muchos de sus motivos y muchas de sus imágenes, si bien en el caso de las parejas de artistas nunca se sabe quién influye en quién y de dónde toma cada quién lo que ofrece. Pero alguien tan avispado como Juan Ramón Jiménez fue de los primeros en indicar que los cambios que se habían operado en Alberti se debían a la frecuentación de Maruja Mallo, de ahí que se lo figurara como un escritor descarriado influido por «María Mallo, acopladora habilísima de estamperías de basura; Rafael Alberti, lamentablemente separado de su propio y bello ser natural por la calcomanía verdiblanca de María Mallo y la pluma y el cincel de Salvador Dalí». Juan Ramón pensaba que le robaban a su mejor discípulo, y perdonaba mal esos hurtos. El tiempo pone a cada quien en su sitio, y hasta el propio Alberti admite su deuda con Maruja Mallo cuando vuelve a España a finales de los 70. Para entonces, en el Madrid de la movida, aquella mujer sin sombrero que fue Mallo era una de las grandes reinas de la actualidad.
CHOPIN

CHOPIN me ama
yo, muero por él…
Y danzo mariposa
entre sus dedos
nocturnos de caricias.
La blanca caracola
del piano
preludio en lírico jazmín.
Pleamar, tu noche sin allegro
herida en el azul
de un pentagrama.
¡Oh, amor¡
tu música mi alma.
M C D F.Carmendy
7 de marzo de 2010
En clave de amor

Oh, la Música...mi gran pasión.
En clave de amor
¡ Oh música ¡
Que me acercas a él
para salvarme .
¡ Música mía ¡
Que despliegas tus alas
para alzarme
hacia el dulce camino
de la entrega .
Tú , cómplice perfecto
me llevas al encuentro
de su risa .
M C D F.Carmendy
Saudade

Mi pequeño homenaje a la bella ciudad de Lisboa.
Y a su cantora Teresa Salgueiro. Alma mater del Fado.
SAUDADE
Atardecer de Alfama.
Viajera en tu saudade
sueño las marquesinas
respiro en los colores
que visten tus mañanas.
Un fado puso firma
y fecha a mi equipaje.
Lisboa con su son
escapa en el tranvía
urbano de las diez.
Alfama, como un vino
es flor entre los labios;
arabesco y sensual
en su melancolía
me seduce y le amo.
La noche del poeta
luna de marineros
por la tabaquería
duerme sobre el piano
azul de la memoria.
M C D F. Carmendy
4 de marzo de 2010
A JARA

A jara
Violines en el pelo.
Las notas ondeando en el atril.
El aire de su vuelo
desnudo por tu abril,
ritmo alegre será, niña gentil.
La música y su luz
danzando por tus dedos de manzana.
Prendida en su trasluz
anuncias la mañana,
cual bella mariposa en la ventana.
Orfeo te ilumina.
El arte se estremece con tu son.
La diosa concertina
en pos de la ilusión,
brillando en un nocturno de neón.
A tu musa sonríes.
Selene al pentagrama le solfea.
Un ángel de alelíes
afina y ya menea
la vara que en tu mano se recrea.
M C D F. Carmendy
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
